miércoles, 18 de mayo de 2016

DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS

    Hoy se celebra el Día Internacional de los Museos. Y así viene siendo desde el año 1977 en el que el Consejo Internacional de Museos, el ICOM,  tomó la decisión de hacer este día internacional.

    Un museo, ese gran baúl que encierra arte, historia y cultura. A veces poco transitado, medio olvidado, quizás poco interesante para el público. Quizás el desconocimiento, quizás la desidia, quizás una educación sin base sean los motivos para encontrar salas casi vacías de público. Tesoros al alcance de una mirada que esperan ser desgranados en busca de detalles que están tan a la vista y a la vez tan escondidos en el cuadro o la escultura que sólo a través del detenimiento y el análisis de la obra se pueden llegar a descubrir y comprender la totalidad del mensaje que siglos antes  pintó o esculpió el autor.

    “Los Museos son un importante instrumento para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas y en avance del mutuo entendimiento, de la cooperación y de la paz entre los pueblos”. No dejemos de visitarlos, no dejemos de aprender, no perdamos el interés. Un museo siempre será un estímulo, una puerta abierta a la cultura, un dintel que separa lo cotidiano de lo extraordinario.
Es sencillamente mágico pararse ante un cuadro y conocer su historia, su mensaje, dejar que te transmita.

    Aquí en Sevilla, en pleno centro histórico, ocupando las naves que antaño fueran convento de la Orden de la Merced Calzada de la Asunción, se ubica desde 1835 el Museo de Bellas Artes. Creado por Real Decreto el 16 de Septiembre como Museo de Pinturas, no es hasta el 1849 cuando comienza a ser gestionado por la Academia de Bellas Artes de Sevilla.  De no ser por los saqueos que sufrió la ciudad durante la invasión francesa y las numerosas obras que fueron malvendidas a lo largo de la historia, seguramente hoy, este museo estaría entre los más importantes del mundo.

    Este hecho no le resta valor, ya que en su interior alberga obras de arte de gran nivel. Y curiosamente se permite hacer fotografías en el interior de las salas. Este detalle siempre me ha llamado a atención cuando en otros museos es impensable. Quizás llegue algún día en el que por seguridad o por cualquier otro motivo no se permita fotografiar, y sería algo comprensible.

    Pero aprovechando este hecho, quise hace algún tiempo ya acercarme por el museo a hacer un ejercicio de composición que me encanta. La abstracción. Aislar un detalle de un cuadro, centrarme en algo que puede llegar a pasar desapercibido y darle protagonismo. Un cuadro ya es en sí una verdadera obra de arte de la composición en la que el artista ha querido mostrar un momento a través de un enramado de trazos, tonos y distribución de personajes en la escena. A través de la observación, se puede llegar a separar todos esos detalles que componen en su totalidad la obra, y como digo, darles protagonismo.


    Es un ejercicio este muy gratificante, al que invito a realizar a todo amante de la fotografía, con el fin de educar nuestra visión, aprender a mirar, mejorar nuestra composición, fijarnos a través de nuestro visor qué estamos fotografiando, cuidar donde cortamos nuestra fotografía y conseguir un punto de vista diferente y personal de una gran obra de arte. 

Detalle del "Juicio Final", perteneciente al retablo del convento de San Agustín de Sevilla. Autor: Martin de Vos

Detalle de "La venida del Espíritu Santo". Autor: Juan de Roelas

Detalle de "San Bartolomé con el Niño". Autor: Bartolomé Esteban Murillo

Detalle de "Piedad". Autor: Bartolomé Esteban Murillo

Detalle de "Dolorosa". Autor: Bartolomé Esteban Murillo


Detalle de "Aparición de Cristo a San Ignacio camino de Roma". Autor: Juan de Valdés Leal

Detalle de "Fray Pedro Fernández Pecha". Autor: Juan de Valdés Leal

Detalle de "San Sebastián". Autor: taller de Ribera

Detalle de "El Beato Enrique Susón". Autor: Francisco de Zurbarán

Detalle de "Cristo Crucificado". Autor: Francisco de Zurbarán

Detalle de "La Muerte del Maestro". Autor: José Villegas Cordero

Detalle "La Comunión de la novicia". Autor: Alfonso Grosso

jueves, 21 de abril de 2016

IKEA SE PONE FLAMENCA

    La gran empresa sueca Ikea lleva organizando cuatro años un concurso de moda flamenca en el que alumnos de diseño de la escuela Sevilla de Moda presentan sus propuestas con una única condición: usar para sus diseños textiles de la firma. La cuestión es hacer un traje con cualquier tejido de los que vemos en las tiendas. Sin duda es un ejercicio de imaginación y originalidad. 

    Hasta tal punto llega la originalidad que sólo los empleados de la tienda deben saber a primera vista qué se ha empleado para cada traje. Toallas, nórdicos, cortinas o fundas de sofá visten a las modelos. 

    Éste año, doce diseñadores mostraron sus propuestas de cara al público asistente. Una iniciativa muy atractiva que reúne a bastante público en torno a la improvisada pasarela. 








    Y para completar este artículo, quiero recordar con vosotros las fotos que hice el pasado año para Ikea, tras celebrarse este mismo desfile. Con el ganador y los dos finalistas, y en colaboración con la escuela Sevilla de Moda con quien ya había trabajado en otras ocasiones. Las tres modelos a quienes correspondió desfilar con los trajes ganadores repitieron de nuevo en esta editorial. Procurando hacer las fotos con la mayor tranquilidad posible, se comenzó el trabajo de maquillaje y estilismo a primera hora para poder desplazarnos a la feria antes del medio día, cuando la actividad a esas horas es casi nula, exceptuado los turistas y curiosos que deambulaban sin rumbo fijo por las calles del Real. 

    Fue un trabajo sencillo, sin mucho tiempo que perder y usando luz natural en todo momento para simplificar. El resultado de este trabajo se pudo ver en el periódico ABC de Sevilla, en su apartado especial de la Feria. 

    Un trabajo del que me siento satisfecho, y este año espero poder repetir.









miércoles, 20 de abril de 2016

CAMBIO DE TERCIO


    Cuando apenas se han cerrado las puertas de la Semana Santa, en Santa Marina, con la Sagrada Resurrección, Sevilla cuelga sus túnicas y apaga los cirios para dar paso a las mantillas blancas, los volantes y el albero como protagonista de dos escenarios que son signos de la ciudad. 

    La Real Maestranza de Caballería tiene en el Domingo de Resurrección uno de sus días grandes. Da comienzo la temporada de toros, novilladas y rejones. Sevilla cambia de tercio.

    Una ciudad cuyo calendario oficioso se rige por sus fiestas, y ésta que empieza entre albero y volantes es de esas que comienzan y terminan en puerta grande.

    Era una buena ocasión para probar de nuevo la capacidad de la Canon 7D Mk2, la última en incorporarse a la familia. Su ráfaga de 10 disparos por segundo y su factor de recorte son los dos motivos principales para llevarla a un evento así, mas aún, sabiendo que iba a estar entre el público, en un sitio cercano al ruedo, privilegiado todo hay que decirlo, pero con las limitaciones típicas de estar rodeado de cabezas y algún que otro estorbo a la hora de componer. 

    El cartel era de los mejores, Morante de la Puebla, el Juli y Miguel Ángel Perera. La cuestión no sólo era pensar en realizar buenas fotos, sino disfrutar también de una buena tarde de toros con los mejores maestros posibles.

    He de decir, que los toros no me entusiasman, me gustan eso sí,pero no soy fanático ni entendido en la materia. Conozco lo justo y poco mas para saber lo que se está haciendo sobre el ruedo, los tiempos, los avisos y las distintas suertes. Como espectáculo, me atrae la plasticidad y la ceremonia que lo rodea, el concepto artístico de la lidia del toro, los movimientos...

    No había entrado anteriormente en la Maestranza, no tenía ninguna expectativa al respecto. La verdad que sabiendo dónde entraba podría al menos sentirme emocionado, con alguna ilusión por ver semejante espectáculo y en semejante lugar, al fin y al cabo es uno de los ruedos con más prestigio.

    Cualquier taurino te hablará de los famosos silencios del coso maestrante. Era a cuanto aspiraba, a un ambiente respetuoso, de silencio durante la faena. La primera conclusión firme que saqué (y no me hizo falta demasiado tiempo para averiguarlo) fue que a la Maestranza le sobran borrachos y le falta respeto. En todos lados hay entendidos y como no, con unas copas de más, allí, esa tarde había muchos. Por no hablar de algún que otro exaltado que acabó provocando más de un conato de pelea en un tendido cercano. Es mi experiencia, siento a quien le pueda ofender leer esto.

    Como quería hacer fotos, pero de la manera mas discreta posible, no era momento de llevar toda la artillería pesada, además de por discreción, por cuestiones de movilidad y espacio. Los asientos de la Maestranza no son muy espaciosos, y entre la espalda de la persona sentada delante y el muro de mi propio asiento apenas hay medio metro. Así que me llevé la Canon 7D mk II, perfecta como dije antes por su velocidad, con el Canon 70-200 f2.8 IS I. Y además saqué a pasear mi Canon G1x mk II, pequeña, discreta, justo lo necesario para algún plano mas abierto del ruedo entero. 



    Como os he dicho antes, el sitio era bueno para ver la corrida, pero complicado para componer, en un tendido de sol que durante parte de la tarde me afectó bastante el reflejo, y el parasol del objetivo apenas me servía. Aún así, disfruté mucho fotografiando y aquí os dejo buena muestra de ello, que para eso os he descrito todo esto. 

    




















miércoles, 30 de marzo de 2016

9 DIAS DESPUÉS

    Se acabó. La Semana Grande de Sevilla ya se acabó. Cualquier otra semana del año se nos hace eterna a poco que se tuerza cualquier día, los días tardan en acabar y sólo estamos deseando que llegue el fin de semana. 

    Excepto en Semana Santa, cuando la vida dura 9 días, y a poco que nos descuidemos estamos pisando cera fundida en los adoquines, recordando cualquier instante vivido. Es una semana llena de momentos efímeros que tardaremos en olvidar. 

    Una semana que para mi, y como ya he dicho en otras ocasiones, es especial. No hay mas planes durante esos días que salir a fotografiar. No hay mas horario que el que debo cuadrar para ver tal o cual paso por esta u otra calle. No tengo mas preocupación que la de disfrutar de las Cofradías. 

    No suelo planear demasiado. Lo justo y necesario para saber a dónde quiero ir y cómo organizarme el día. El resto de los planes los dejo a la improvisación. Sé que a tal hora y en tal calle quiero hacer tal foto a tal cofradía. El esquema queda muy bien sobre el papel. Lo que yo no se es, que al ir de camino voy a toparme con un grupo de nazarenos que se dirigen sincronizádamente a su templo, con un padre que lleva de la mano a su hijo vestido de acólito, con un zaguán por el que asoma una túnica colgada esperando dueño. Mil detalles en cada esquina que a veces sin buscarlo, me encuentro. Es lo mágico de estos días.

    Se acabó ya una semana que comenzó con dudas, con pronósticos que amenazaban días en blanco, con Hermandades que arriesgaron  y vencieron, y otras que tuvieron que buscar refugio en su recorrido. Decisiones difíciles. Situaciones que demostraron que cuando se quiere, hay entendimiento. Cuando se necesita los pasos andan. Todo esto dió paso a una mitad de semana sin sobresaltos, con nada excepcionalmente reseñable salvo lo anecdótico. Buen tiempo, con temperaturas que bajaban súbitamente al caer la noche. 

    Aglomeraciones donde siempre, gente que se quejaba por la instalación de vallas y mucha amnesia que quizás impedía recordar a toda esa gente que aquellas vallas son fruto de las desproporcionadas masificaciones del pasado año que incluso impedían discurrir a las Cofradías con normalidad. Realmente tenemos lo que merecemos. Por eso cada vez disfruto mas del discurrir de una cofradía por calles en las que habita el respeto y el recogimiento. Calles donde a pesar de la gente hay holgura para el movimiento, donde no hay avalanchas cuando el paso para para hacer la mejor foto de la historia con un teléfono móvil, donde lo importante es Él o Ella y no sus costaleros, su banda o una revirá eterna. 

    Se acabó otra Semana Santa mas que tengo la suerte de disfrutar. Una Semana Santa llena de fotografías, cargada de horas robadas al sueño y la familia. Una Semana Santa en la que ha merecido la pena todo lo vivido. 

    Es momento ahora, de sentarse a recordar.